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    Elbrus

    ElbrusHACIA LA CUMBRE DE EUROPA, CON EL PERMISO DE LOS RUSOS
    Ya estoy en la segunda cumbre del proyecto, pero haciéndolo cuando todavía no era un proyecto formal. De momento estaba planificando mentalmente, lo que más tarde sería el proyecto global de las “7 cumbres”.

    Esta montaña ya no tenía nada a ver con la poca complicación del Kilimanjaro. Las condiciones serían mucho más duras, el material mucho más complicado y especializado, y el riesgo muy superior. Esta cumbre ya es mucho más selectiva y, con respecto a la perspectiva alpinista, mucho más interesante.

    Tenía que ir en mayo de 2007 con mi cuñado, el conocido alpinista catalán Ferran La Torre, pero al salirle a éste último la posibilitado de unirse a la expedición del “Annapurna” con Edurne Pasabán, me quedé sin compañero. A partir de aquí intenté ir con algún otro amigo, pero al no ser posible, me pusieron en contacto con un grupo de alpinistas Austriacos y me apunté con ellos para no tener de posponer la fecha.

    HACIA EL CÁUCASO RUSO
    Ir al Elbrus comporta un buen lío burocrático: Es necesario sacarnos un visado con una invitación de alguien del país y sólo por las fechas exactas necesarias, y pedir un permiso para poder acceder a la montaña. Todos estos trámites traen trabajo desde la distancia y también “in situ”, pues es un lugar donde les encanta poner tampones por todos lados, haciendo trabajar a un montón de funcionarios en unos controles que, a menudo, parecen del todo inútiles. Debe de ser una reciente herencia de la época soviética. Además, es necesario llevar siempre la documentación encima, porque al estar en una zona fronteriza y bastante conflictiva con Georgia, es habitual encontrarse gendarmes por las montañas.Para ir al Cáucaso se tiene que volar hasta la capital de la zona, Mineralynevody. Pero para ir, la única ruta es vía Moscú. Esto supone subir muy al norte, para volver a volar muy al sur, haciendo un buen honor al dicho de que “la distancia más corta entre dos puntos no siempre es la línea recta”.

    Una vez en Mineralynevody, todavía quedan unas cuatro horas de coche hasta Cheguet, en la zona de Terksol; una de las pocas estaciones de esquí con condiciones aceptables de la zona, situada a 2.050 metros de altitud. Una de las sensaciones que enseguida llegan al visitante de esta zona, es el contraste constante entre una sociedad muy rural y todavía, en muchos aspectos, muy soviética, y la modernidad más radical. Imagináis una estación de esquí con algún panel publicitario del último modelo de esquíes o de ropa de esquiadores, al lado de unas campesinas caucasianas vestidas todavía como hace 50 años; o un coche todo terreno último modelo, junto a los frecuentes Volga o Ladas; o un edificio de líneas y materiales de última generación, anexo a un monstruo cutre de cemento construido durante la época soviética.

    PREPARANDO LA CUMBRE
    La aproximación al Elbrus no es nada complicada. Con relativa facilidad se puede llegar al refugio de “Los Barrels”, desde dónde se iniciará el “ataque” a la Cumbre cuando toque.
    Por ello, la aclimatación normalmente se suele hacer en otras montañas de la zona. Y si, como en nuestro caso, es primavera y, por ello, una buena época para hacer esquí de montaña, la preparación la hicimos afrontando unas excelentes sesiones de esquí por unas magníficas montañas del cáucaso entre 2.500 a 4.000 metros. El único problema es que, a diferencia de otras montañas de zonas más occidentales como pueden ser los Pirineos o los Alpes, en el Cáucaso hay muy poca estructura para facilitar el trabajo a los excursionistas o esquiadores de travesía. A menudo, para empezar a calentar, hacíamos unas cuántas horitas de caminata con los esquíes en la espalda, hasta encontrar la nieve; y a la vuelta lo mismo, a cargar los esquíes y a andar hasta el lugar de origen. Pero el objetivo era preparar la cumbre, y por ello, todo entreno nos convenía.

    LA CUMBRE
    La aclimatación había ido bien excepto un día que había estado lloviendo en altura. Ya nos habíamos trasladado al refugio de “Los Barrels” para acabar de hacer un par de días de aclimatación subiendo hasta 4.600 y 5.000 metros respectivamente. Entonces, una vez estudiadas las previsiones meteorológicas, vimos que se había previsto un día con buen tiempo, y entonces aparecía una fuerte tormenta que se preveía complicada y larga.

    Con esta información tomamos la decisión de sacrificar un día de aclimatación, arriesgándonos un poco más en este aspecto, pero garantizando una buena oportunidad de tener buen tiempo para subir la cumbre.

    El día 12 de mayo de 2007 a las 4h00 empezábamos a foquear hacia la cumbre, pero después de un rato de marcha, antes de llegar a las “Pastukhova Rocks” nos vimos obligados a dejar los esquíes escondidos en unas rocas para continuar todo el rato con crampones. Las especiales condiciones de los días previos donde la temperatura había sido muy buena e, incluso había llegado a fundir o ablandar un poco la nieve y el hielo a partir de 4.300 m., hicieron que al bajar de golpe las temperaturas, todo quedara extremadamente helado. Normalmente hay un par de pasos delicados en el Elbrus donde la gente se ata o, incluso llega a montar cuerdas fijas para superarlos. Pues bien, estos cambios de temperatura habían provocado que fuera así de delicado hasta arriba del collado, ya a 5.350 metros. De esta manera, tuvimos una subida bastante lenta y delicada. Al haber tanto rato hielo puro, no podíamos ir montando cuerdas fijas todo el rato, pues no hubiéramos terminado nunca. Así que lo que normalmente es una montaña de un nivel técnico medio, se nos convirtió en una experiencia bastante apurada y arriesgada.

    Conseguimos hacer cumbre a las 13h00, después de 9 horas de crampones y piolet. Pero afortunadamente, el viento que el día antes era de 50 Km./hora, nos respetó aquel día, y pudimos disfrutar todos durante una buena media hora en el punto más alto de nuestro querido continente europeo.

    Todos los alpinistas saben que la verdadera celebración de la montaña no se hace en la cumbre, si no cuando llegas al campo base o punto de salida. Y en este caso, más que nunca, tenía que ser así, pues la bajada con aquellas condiciones requería una atención máxima, pues un sencillo mal paso podía ser fatídico. A las 17h30, 4 horas y media después de hacer cumbre, más de 13 horas después de salir, llegábamos al refugio, y empezaba la verdadera celebración.

    Altura: 5.642 m.
    Localización: Cordillera del Cáucaso – Rusia.
    Principales dificultades: El frío – El hielo – A menudo el fuerte viento.
    Fecha cumbre:
     12 de Mayo de 2007