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    Aconcagua

    AconcaguaEL TECHO DE AMÉRICA
    El Aconcagua, con sus imponentes 6.962 metros, es la cima más alta de América.  Está ubicado al oeste de la Argentina, sobre la Cordillera de los Andes, en la Provincia de Mendoza.  Este cerro que representa, además, la máxima altura fuera del Himalaya, atrae cada año a escaladores de todo el mundo, por lo que puede considerarse uno de los “Clásicos” del montañismo mundial.

    El origen del nombre Aconcagua reconoce varias raíces posibles.  En lengua Aymara significa “monte nevado”, mientras que los mapuches, en Chile, le dieron el mismo nombre que al rio que llamaban “Aconca-Hue, o “El que viene del otro lado”.  La acepción más frecuente es, sin embargo, “Centinela de Piedra”, del quetchua “Akon-kahuak”.

    Esto permite dar una idea sobre los pueblos que tuvieron que ver con este cerro a lo largo de la historia.  Uno de los mayores hitos que guarda es, sin dudas, la presencia de vestigios de la gran civilización Incaica del Perú, que dominó las alturas, en su avanzada a través del noroeste argentino.

    En sí, es un alto macizo que culmina en dos cúspides, al norte y al sur; la primera de las cuales es la más elevada.  En los alrededores se encuentran gran cantidad de cumbres que superan los 5.000 metros. Para el montañista, esta cima significa enfrentarse con el peligro de la gran altitud y con un clima brutalmente inestable.

    El punto clave para conseguir hacer cumbre en el Aconcagua es hacer una buena aclimatación, tener una buena forma física y disponer del tiempo suficiente para tener una ventana de buen tiempo para atacar la cima.

    LA APROXIMACIÓN AL CAMPO BASE

    Salimos hacia el Campo Base desde Horcones (2.850 metros), a 12 Km. de la población de Penitentes. Empezar a caminar en una gran cumbre como esta es un gran momento de placer y relax, porque significa haber superado toda la fase de preparación y logística que se requiere. Así pues, después de acabar de dejar listos todos los paquetes que las mulas nos tenían que subir hacia “Plaza de Mulas”, donde está situado el campo base, enfilamos el sendero que nos llevaría hacia el campamento intermedio de “Confluencia”, ya situado a 3.300 metros de altura. 

    La primera jornada transcurrió por un sendero bastante suave que seguía el caudaloso río de Horcones, que nace del glaciar del mismo nombre, en la pared sur del Aconcagua.
    Antes de continuar hacia el campo base, destinamos una jornada a hacer aclimatación ya desde el campamento de “Confluencia”, subiendo a “Plaza de Francia”, situada a 4.100 metros, para volver a dormir en los 3.300 del mismo punto de salida. Uno de los grandes atractivos de este día fue ir hasta el pie de la majestuosa pared sud del Aconcagua. Como se puede suponer, a diferencia del hemisferio norte donde estamos nosotros, aquí, las vertientes más duras, nevadas y exigentes de las montañas, están al lado sur. La pared sud no te decepciona ———- en absoluto. Estar a sus pies, a parte de permitir deleitarte con su visión, te hace imaginar y sentir lo que ha supuesto esta maravilla de la naturaleza para algunas de los grandes gestas del alpinismo mundial. Escalar la montaña por aquí, es realmente — una empresa sólo asequible para grandes escaladores, y está muy lejos de equipararse a nuestra propia expedición.

    El tercer día de la expedición nos sirvió para caminar hasta el campo base de “Plaza de Mulas”, situado a 4.230 metros, y donde ya estaríamos instalados hasta el final. Fue una jornada de alta montaña muy especial y realmente muy diferente de lo que estamos acostumbrados a encontrar. De entrada, para ir a “Plaza de Mulas” se tiene que cruzar un “desierto”… Sí, aunque parezca extraño, se hacen unos 25 Km. Donde la definición que mejor cabe es casi la de desierto. Se trata de la zona conocida como “Playa Ancha” y “Playa Chica”. En total, unas 5 horas andando por una zona casi plana y muy árida, totalmente rocosa con pequeños senderos medio marcados de arena y mucho polvo. Todo esto rodeado de grandes montañas de más de 5.000 metros, como son el “Cerro Tolosa”, “Cerro México” y “Cerro Dedos”.

    Al llegar a “Plaza de Mulas”, y una vez tuvimos las tiendas instaladas, comprobamos la comodidad del “Domo” que nos tenía preparada la agencia INKA, contratada para darnos los servicios de transporte de mulas y acomodación al Campo Base. El “Domo” es una gran tienda que hace a la vez las funciones de comedor, centro de reuniones y de preparación de material, y sala de estar durante las muchas horas que estaremos aquí en el campamento base. Vale la pena decir que la comida preparada por esta gente era magnífica, y siempre con la cantidad sobrada para repetir tantas veces como hiciera falta, cosa que con el desgaste de la actividad en la alta montaña, es realmente de agradecer.

    ACLIMATACIÓN FINAL Y CAMPAMENTOS DE ALTURA

    Después de una jornada de descanso, empezamos la preparación definitiva para poder afrontar el ataque a la cima en las mejores condiciones posibles. Seguimos al pie de la letra el programa diseñado por nuestro jefe de filas, Fernando Garrido. Él es una de las personas más expertas en el Aconcagua, tanto por el número de expediciones que ha liderado, como por las veces que ha llegado a la cima, como por haber batido el record de permanencia en altura el año 1985, donde estuvo dos meses instalado en la cumbre de esta majestuosa montaña (Record nunca superado aun) .

    A parte de tener una buena condición física y encontrar buena climatología los días de ataque a la cumbre, la clave para hacer esta montaña es la buena aclimatación. Los alpinistas de primer nivel mundial normalmente lo consiguen porque lo tienen muy claro y se conocen mucho; pero los de nivel mediano acostumbran a ser los que más fallan debido a que menosprecian esta cumbre, y se creen preparados antes de hora debido a su nivel asequible, sin hacer una buena aclimatación. Por lo que pude ver, este es el colectivo que más se estrella el día de cumbre, pues los que no se consideran tan buenos optan normalmente por ser más disciplinados en el programa a seguir y consiguen, al final, mejores condiciones para hacer la cumbre el día clave.

    Nosotros, desde el campo base nos aclimatamos subiendo al Cerro Bonete de 5.000 metros justos, a unas siete horas de marcha entre ir y volver a la base. También aprovechamos para hacer una buena preparación para la altura yendo a montar los campamentos de altura a “Nido de Cóndores” (5.350 metros), durmiendo allí dos noches, y de “Plaza Cólera” (5.900 metros), desde donde queríamos atacar la cumbre directamente el día final.

    Acabado este programa de aclimatación, nos instalamos de nuevo en el Campo Base, para pasar una jornada de reposo esperando que pudiéramos ir hacia arriba definitivamente.

    EL ATAQUE FINAL

    Por suerte las previsiones climatológicas eran muy buenas en ese momento, y después de esta jornada de descanso decidimos ir hacia cumbre, cosa que nos tendría que llevar tres días si todo iba bien.

    El primer día subíamos de nuevo a “Nido de Cóndores” (5.350 m.), donde ya habíamos dormido y teníamos las tiendas montadas con un depósito de material de altura.

    El segundo iríamos hasta “Plaza Cólera” (5.900 m.), donde haríamos noche antes del ataque final saliendo a las 4h00 de la mañana. Esta jornada al final fue sólo de 4 horas, pero aun así era bastante dura, pues teníamos que transportar todo el material: Tiendas, hornillo y cazuela, sacos, esterillas, más el material personal. Por suerte, todo el tema de comida y bombonas de gas ya lo teníamos allí desde hacía 3 días, cuando hicimos el primer porteo.

    Esa noche fue muy fría (Unos 15-20ºC negativos), pero contra las previsiones que — había, sin demasiado viento. Esto nos permitió dormir bastante bien y levantarnos llenos de energía para encarar el tramo final después de 12 días de expedición.

    Finalmente salimos hacia la cumbre desde el campamento II de “Plaza Cólera” a las 5h00 de la mañana, abrigados a tope, a una temperatura de unos -18 ºC. Hacia las 7h00 habíamos llegado a “Independencia” (6.400 metros), donde empieza el punto más crítico de la última etapa: “El Collado de los Vientos” que termina en un lugar llamado “La Cueva”, a 6.700 metros de altura; pero que se tarda en atravesarlo unas dos horas, con un viento brutal, por eso se llama como se llama.  Hoy las condiciones del viento que nos hemos encontrado han sido de unos 20 Km/h. Esto ha hecho que fuera muy duro poder cruzar este punto clave, pero no imposible como pasa a menudo aquí. La temperatura en este punto era de unos -26 ºC. A las 10h30 ya habíamos pasado “La Cueva” y hemos llegado al “Pie de la Canaleta”. En este punto parece que te carguen las baterías otra vez, pues a pesar de que empieces a estar con las fuerzas al mínimo, sabes que un 90% de la gente que llega aquí, acaba llegando a la cima. Superamos los 200 metros de altura que nos llevó hasta “Collado del Guanaco” (6.900 metros). Esto supuso subir casi trepando por un canal de rocas llenas de nieve, donde tuvimos que usar crampones. Una vez en el cuello, sólo (decir “sólo” es solamente una manera de decirlo, calor está) tuvimos que subir 69 metros restantes hasta la cresta de la montaña. A las 13h00 habíamos llegado a la cima del Aconcagua con unos -5 ºC.

    La casi ausencia de viento nos permitió estar casi unos 40 minutos en la cumbre, cosa realmente poco habitual a estas alturas; y esto nos dio la posibilidad de disfrutar al 150% del prodigioso paisaje que se contempla desde el punto más alto del continente americano y también del vértice más elevado de la tierra fuera de la cordillera del Himalaya. 

    Volver al campamento II nos llevó dos horas de descenso bastante delicado, tanto por las condiciones del viento, como por el terreno resbaladizo (especialmente en “La Canaleta”). Alcanzando de nuevo “Plaza Cólera” es donde realmente se puede considerar que se ha hecho cumbre, pues es donde de verdad se puede decir que la montaña ha sido conquistada ———-: Cuando se vuelve a llegar al campamento, y no a la cumbre. Hay que tener en cuenta que muchos de los problemas graves de escalar una cumbre pasan al bajar, no al subir.

    Por suerte, cuando hemos llegado al campamento II, tanto Josep Mª como yo nos encontramos con suficientes fuerzas para desmontar las tiendas, cargarlo todo, y continuar el descenso hasta el campo base. La mayoría de los miembros de nuestro grupo que han hecho cumbre se han quedado a dormir en el campamento II, pero nosotros hemos preferido hacer un sobre esfuerzo y bajar los 1.750 metros extras de desnivel que tenemos hasta Plaza de Mulas, para poder descansar mejor y estar tranquilos al día siguiente.

    Al haber llegado al campo base un día antes que muchos de los otros compañeros del grupo, nos permitió disfrutar de un día extra de descanso antes de enfocar la vuelta a “Horcones” de una tirada, siguiendo de nuevo toda la “Playa Ancha”, para llegar a “Confluencia” y, finalmente a “Horcones” y “Penitentes”.

    Así pues, el 18 de enero, 14 días después de salir, dábamos por terminada esta expedición, nuestra tercera cumbre del proyecto, para dar paso, como no podía ser de otra manera, a un par de jornadas de celebración tanto en “Penitentes” mismo como a “Mendoza”.

    Si alguna vez viajáis por aquella zona de Argentina y probáis un “Bife Chorizo”, que es una carne de ternera talla XXL, tierna y gustosa al máximo, os podréis imaginar —–, si vosotros lo disfrutáis tanto, como nos entró a nosotros después de tantos días en la montaña, y haber perdido unos cuantos kilos tanto por el esfuerzo como por la altura.

    Altitud: 6.962 m.
    Localización: Cordillera de los Andes – Provincia de Mendoza – Argentina
    Principales dificultades: La altitud y la climatología inestable
    Fecha cumbre: 16 Enero 2008