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    Mountaineers for Himalayas Foundation

     

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    Llistat de noticies:

    La idea inicial

    Después de muchos años haciendo retos de cierta envergadura en diferentes campos del deporte y de la aventura, hacía tiempo que me rondaba por la cabeza embarcarme en el desafío de las “7 Cumbres del Mundo”. Me parecía una excelente manera de tener un objetivo ambicioso que juntara tanto la vertiente  deportiva como la de aventura y de sacar experiencias impresionantes de todo el proyecto.

    Habiendo participado siete veces en el Rally Dakar, me parecía que ya era hora de enfocarme en otro proyecto de una dimensión parecida, pero con un alcance mucho más amplio. Escalar las cimas más altas de cada continente y de las dos zonas polares me tendrían que permitir hacer un viaje apasionante por todo el mundo, empachándome de momentos intensos en algunos de los lugares más bellos de nuestro planeta.

    Las “7 Cumbres” presentaban algunos requisitos que encajaban perfectamente con mis posibilidades: Técnicamente eran montañas asequibles para mi nivel, suponían viajar un promedio de 3 semanas a un mes por expedición, excepto el Everest que eran de dos meses, y logísticamente era posible plantearse el reto de forma individual y formar parte de diferentes grupos en cada ocasión.

    En el 2006 fui a hacer el Kilimanjaro con unos amigos de mi grupo de Bicicleta de Montaña, como una celebración del décimo aniversario de una salida que hacemos cada año todos juntos. El viaje consistió en subir al Kili y entonces hacer un viaje en bicicleta por Tanzania. Allí tenía la idea de las “7 Cumbres” en la cabeza, pero aun no me lo planteaba seriamente. Entonces, el 26 de septiembre, mientras estaba en el umbral del cráter que precede a la cima final de la montaña más alta de África, gocé de uno de los amaneceres más impresionantes de mi vida. No sé si fue la altura, el cansancio, la belleza de ese amanecer, o el buen rollo con mis amigos, pero lo cierto es que allí mismo decidí que ya había soñado suficiente con hacer las “7 Cumbres”, y que me comprometía conmigo mismo a que afrontaría ese reto y que así seguro que viviría muchos momentos tan intensos y maravillosos como ese.

    El año siguiente me dediqué a organizar todo el proyecto entero, aún ensartando una aventura que me mantendría muy ocupado durante los próximos tres años.